No era la mejor situación para tener un hombre atado en una casa que no era suya, pero necesitaba saber qué carajo estaba pasando.
Al menos agradecía que el lugar fuera grande, con suerte no se escucharía nada y podía salir ileso de esto. Luisana no tenía que enterarse de nada de lo que ocurría, las cosas podrían ponerse aún peor.
Había una pequeña bodega a unos metros de la casa, el lugar perfecto para poder hablar sin que repercutiera afuera. Ismael consiguió una vieja silla allí, atando a a