El altar brillaba con una intensidad cegadora, llenando la sala con una luz que no disipaba las sombras, sino que las hacía más profundas, más vivas. Ethan retrocedió un paso, protegiéndose los ojos con el brazo. Afrodita permanecía cerca de él, su látigo de luz en la mano, lista para cualquier amenaza.
—¿Qué está pasando? —preguntó Cora, su voz temblorosa mientras intentaba mantener la calma.
Antes de que alguien pudiera responder, una onda de energía surgió del altar, haciendo que las inscrip