Por Oliver
Luego de pensarlo por un momento, paré en un local de venta de celulares y compré uno.
Mi celular andaba perfectamente, pero necesitaba otro, quería llamarla y pensé que si por casualidad ella tenía guardado mi número como el marido de Sheryl o como su cuñado, porque cabía la posibilidad que mis suegros le dieron mi número en algún momento o hasta mi difunta esposa se lo pudo haber dado por alguna razón.
No lo creía probable, pero era posible.
Llegué a casa, estuve con mi hija y cuan