El restaurante estaba lleno de conversaciones apagadas y el tintineo de copas. A medida que caminaba entre las mesas, me di cuenta de algo: yo era la más joven en aquel círculo. Rostros curtidos por los años, miradas llenas de historias que aún no conocía, y solo tres jóvenes, apenas mayores que yo, que parecían tan ajenos a todo como me sentía en ese momento.
Sonreía mientras nos acomodábamos en la mesa. La conversación fluyó con naturalidad, y aunque al principio me sentí como una intrusa, pr