Salieron del túnel a un claro bañado por la luz plateada de la luna llena. El bosque de Eldoria parecía vivo y furioso: los árboles se inclinaban como si susurraran advertencias, las raíces se movían bajo la tierra y el viento llevaba el olor a ceniza y magia corrupta.
Vance ya estaba allí.
De pie en el centro del claro, rodeado de un círculo de Devoradores de Esencia y espectros negros, sostenía en alto una daga de hueso negro cuya hoja brillaba con la misma luz enfermiza de la luna. A sus pies