El Corazón del Bosque no era un lugar. Era una presencia.
Habían llegado a una cámara inmensa donde las raíces de los árboles más antiguos del mundo se entrelazaban formando columnas vivas que llegaban hasta un techo imposible de ver. En el centro flotaba un enorme latido de luz plateada y dorada: el verdadero corazón de Eldoria.
Bryan depositó a Natalia con cuidado sobre un lecho de musgo blanco que parecía respirar. Su cuerpo aún vibraba por la unión que habían compartido. La sangre del Progen