Todavía el corazón de Olivia estaba latiendo a mil revoluciones por segundo; no podía creerlo. Se suponía que Killian no sentía nada por ella, ni siquiera un mal pensamiento. Lo que sucedió en aquel balcón era algo que atesoraría para siempre en su memoria.
Fue al baño, puesto que debía arreglarse un poco; al mirar su reflejo en el espejo, se observó diferente. Su rostro estaba sonrojado, sus ojos tenían un brillo que antes no estaba, sus labios hincados por los besos de Killian y en la parte