Después de aquel encuentro con Cassie, Olivia temblaba de la rabia y de la impotencia. Porque ganas no le faltaban de cruzarle la cara de imitación de Barbie con un par de bofetadas.
—¿Quieres que nos vayamos del centro comercial? —Virginia le preguntó—. Podemos volver otro día.
Olivia dio una respiración profunda, y la miró enarcando una ceja.
—No —contestó secamente—. No tengo por qué salir huyendo cada vez que Cassie y yo coincidamos en el mismo sitio —negó con la cabeza—. Al contrario, d