Más de tres meses habían pasado, y a pesar de la increíble búsqueda, el paradero de Jun aún era incierto. Incluso rastrear su teléfono había sido un fracaso porque no había emitido ningún tipo de señal desde el primer día de haberse ido. Los Moretti seguían usando la excusa de no saber dónde se alojaban ninguno de los Omegas que protegían, e incluso después de todas sus amenazas, no pudo sacarles información. Por esto, tuvieron que atenerse a las represalias del Alfa.
A medida que el tiempo tra