Al llegar, no perdió el tiempo y se dirigió hacia el hospital. Los ojos de todos se posaron en él, ya que un Alfa acompañado de varios guardaespaldas llamaba bastante la atención.
Ya sabía dónde estaba ubicada la oficina del dichoso doctor, quien evidentemente no esperaba su visita. Entró al consultorio luego de tocar la puerta y que le dieran paso.
Sentado en un organizado escritorio, se encontraba un hombre de cabello castaño y ojos esmeraldas—observándolo críticamente. El Omega acomodó sus