A medida que los días pasaban, el cuerpo de Jun cambiaba rápidamente. Estaba más sensible, y reaccionaba con más intensidad ante las caricias de Brendan. Extrañamente, se le hacía difícil contradecir lo que el Alfa le ordenaba—y estaba sorprendido, ya que realmente no sabía que el cambio sería tan drástico.
Le sorprendían bastante los cambios que estaba experimentando—y también lo asustaban un poco—además de que no sabía como explicar que ahora era un Omega.
Era miércoles, y estaba pensando en