Capítulo 7. Barco a la deriva
Stella se levantó de inmediato al verla, una ligera sonrisa se asomó en su rostro, pero se borró al darse cuenta de que la pequeña no venía sola, aun así, se sintió bien al verla.
—Hola, pequeña —la saludó, guardando las distancias.
—Hola, ¿cómo está tu dedito? —preguntó, señalando la mano de la joven.
—Mejor —musitó ella, cohibida por la presencia de la otra mujer. Stella podía sentir la mirada clavada sobre ella y le incomodaba.
—¿Te dolió? —Valentina se acercó un poco para acariciar su mano.