Capítulo 13. ¡No te vayas!
El trayecto a la mansión Bianchi fue tenso; pese a la amena conversación de Valentina, Stella no pudo evitar sentirse observada por su jefe a través del retrovisor. Tanto, que ella no levantó la mirada ni una sola vez, se concentró en la conversación de Valentina, la niña hablaba hasta por los codos.
Stella se sintió más abrumada cuando el auto entró por un largo camino, había distintas flores a lo largo del camino, una fuente adornaba el frente de la casa, todo era hermoso. Todo gritaba dinero