Capítulo 14. Una cena incómoda
Stella se quedó de piedra al ver a Lorenzo delante de ella, había jurado que el hombre se había marchado en el momento que la puerta se cerró, ¡pero no! Ahí estaba delante de ella, viéndola de una manera que no podía describir. La muchacha dio un paso atrás, optar por huir era quizá la mejor decisión en ese momento, pero ¿a dónde iría? En las condiciones en las que estaba, era imposible siquiera pensar en salir a la calle. ¡Vestía una camisa de hombre!
«Una camisa de Lorenzo Bianchi», pensó.
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