Greco Morelli
Besé su frente con ternura, con amor. Seguí acariciando su cabello hasta que terminó dormida entre mis brazos. Sabía perfectamente que el mundo en el que me muevo era demasiado oscuro para Alexandra y mi hija, que probablemente debí haberlas mandado lo más lejos posible para asegurarme de que estuviesen a salvo, pero soy demasiado egoísta para ello.
No sé vivir sin Alexandra. No me importa tener que acabar con el mundo para garantizar su seguridad, siempre lo haría.
Me levanté de