─Estás en un hospital, Alexandra. Raquel, Dante y Leandro te trajeron aquí, estabas muy mal… ─mencionó mirándome con preocupación y algo de tristeza.
─Solo bebí, Gabriel. No creo que haya sido para tanto. ─mencioné tratando de sonar tranquila.
─Sí que lo fue, Alexandra. De hecho, por eso me han llamado… no sé cómo decirlo, es complicado, incluso para mí. ─agregó provocando que un escalofrío me recorriera la espalda.
─Solo dímelo. ─mencioné llevando mi mano a la frente, me dolía a horrores la ca