Luz Marina
Estaba muy asustada al lado de Nicolás y sus hombres. La oscuridad de la habitación y el silencio tenso solo aumentaban mi miedo. Mis manos estaban atadas con fuerza y podía sentir el frío del metal en mis muñecas. Intenté mantener la calma, recordando a mis hijos y a Damon, esperando que pronto vinieran a rescatarme.
De repente, la puerta se abrió bruscamente y la luz inundó la habitación, cegándome por un momento. Dos hombres entraron arrastrando a alguien. Mi corazón se detuvo al