Fleure
La luz de la mañana se filtra a través de las cortinas como una hoja pálida.
Casi no he dormido. Con cada tic-tac del reloj, revivo su rostro tan cerca, la tibieza de su aliento, ese beso en mi mejilla que aún quema.
El despertador suena, pero me quedo inmóvil, los ojos abiertos hacia un techo demasiado blanco.
La lluvia ha cesado. Un silencio extraño se ha posado sobre la suite, como si la noche hubiera engullido todo su ruido.
Finalmente me levanto. Mis pies encuentran la frialdad d