Fleure
Abro la puerta.
El aire de la mañana me toca. Un escalofrío crudo, sin regusto. Por fin un contacto que no busca nada, que no posee nada. Solo… el mundo. Vastо, real, indiferente.
Respiro.
Uno.
Dos.
Tres veces.
Doy un paso afuera. Solo uno.
No lo oigo. Pero lo siento.
Su sombra me precede. Casi me choca.
Su mano me agarra por la muñeca. No brutalmente. Pero con una certeza helada. Un agarre como un punto final que él coloca allí, sin pedirme opinión.
— Suéltame, susurro sin darme la vuel