Rosalin tuvo un sueño con el señor Duncan. En el sueño vio cuando entraron a la hermosa casa de playa y la colocó de pie sobre la alfombra de la sala. Después que admiró todo lo bella que era esa casa el señor Duncan le habló amorosamente.
-Hay comida, si tienes hambre
-No. No tengo hambre – Dijo Rosalin mirándolo y él siguió caminando con ella tomados de la mano por la escalera. Llegaron a la habitación. Era bellísima. Fue al ventanal y lo abrió y entró la brisa fresca del mar. El señor Duncan