Anne Marie, la ayudó a cambiarse por el otro vestido de novia de seda sin tirantes y con guantes. Anne Marie, se retiró un momento para ir a buscarle el bolso. Se estaba subiendo la capucha y retocándose el maquillaje cuando Anne Marie, regresó entregándole el bolso de seda, haciendo juego con su vestido y se abrazaron.
-¡Estoy muy feliz por ti, Rosalin! ¡Que tengan un excelente viaje y una vida matrimonial llena de bendiciones! –
-Gracias, Anne Marie, por toda tu ayuda, aunque a veces dudé de t