-¡Buenos días! – Dijo Rosalin entrando a la cocina donde se encontraba el señor Duncan tomando su café con un croissant –
-¡Buenos días! – Respondió el señor Duncan observando que Rosalin iba vestida con un short de tela de jean y una franela sin mangas – ¡Te ves de buen ánimo! –
-¡Sí! ¡Estoy de buen ánimo! ¿Por qué no iba a estarlo? – Preguntó Rosalin –
-¡Pues, no sé! ¡Tal vez porque todo el plan que tenías al casarte conmigo se te fue a la mierda! – Dijo el señor Duncan –
-¡Es algo malo la ve