Donatello regresó al comedor, vio enseguida la escena frente a él. La tensión en el aire era palpable, Vanessa temblaba de rabia, mientras Dante se frotaba la mejilla enrojecida. Una sonrisa interna se dibujó en el rostro de Donatello, aunque exteriormente mantuvo una expresión de sorpresa.
"Perfecto", pensó, "Vanessa odia a Dante tanto como yo, será una excelente aliada para hundirlo".
— ¿Está todo bien aquí? —preguntó, fingiendo preocupación.
Dante se giró bruscamente, sus ojos ardían con fur