Samuel
Besé la espalda de Gaby. Teníamos un mes prácticamente viviendo juntos. Y nunca imaginé que sería tan agradable dicha etapa. —porque en verdad era magnífica—. Despertar abrazados o que te abrazara alguien. Realizar mercado juntos, comprar los inmuebles de tu casa. Del lugar que estabas construyendo.
Para mi familia esto parecía insólito y no por parte de Gaby, sino por mi juicio. Y para ser honesto, no quería, no necesitaba a nadie más que a mi mujer. Los fines de semana había adquirido