— Ana — me rodeó la cintura con el brazo —, ¿dormirás esta noche en mi casa? Te echo mucho de menos.
— ¡Qué pena! ¡Tendrás que lidiar con lo anhelo!
Fui insensible y, sobre todo, discreta en mi respuesta.
— Quería hacerte sentir más de eso y
— ¡Adriel!
Le regañé en medio de una ensayada sonrisa, los 'flashes' se disparaban a cada segundo en nuestra dirección y Adriel me hacía sonrojar con maestría, el era bueno en eso.
— Por favor...
Me apretó un lado del culo, aprovechando que no había nadie d