Cuando todo hubo concluido, el cielo se tornó gris y fuertes ráfagas de viento azotaron el lugar. Los presentes debieron correr de manera apresurada para encontrar un refugio ante la tormenta que se avecinaba.
Las fuertes gotas de lluvia comenzaron a caer estrepitosamente, Ramsés tomó en sus fuertes brazos a la hermosa niña que lo acompañaba y corrió con ella en brazos en busca de refugio. Él no quería que ella se mojara, ya que el día había estado fresco y podría llegar a enfermarse por tener