La expresión en el rostro de Oliver continuaba igual, pero su corazón acelerado le aseguraba a Blue que Layla tenía razón y este les estaba mintiendo.
—Eres tonta —espetó.
—¿Soy tonta? —Interrogó, Blue camino hacia este y puso su mano a la altura de su corazón que se aceleró ante ese toque—. De tu boca pueden salir una y mil mentiras más para alejarme de ti, pero esto —pulso su corazón con su índice—, no puede mentirme —añade.
Oliver sujetó su mano, Blue esperaba brusquedad de su parte, sin emb