Capítulo 357
Los aplausos seguían sin apagarse. Eran tan fuertes que llenaban el gran salón de una energía que Mercy nunca había sentido. Estaba de pie junto a Gabriel, con el pecho agitado mientras intentaba calmarse.

Aún tenía los ojos húmedos; todo la abrumaba. No podía creer que Gabriel la hubiera presentado así.

El modo en que se plantó frente a todos y, sin titubear, la declaró parte de la familia Wyndham le aceleró el corazón.

Jamás había imaginado que algo así pudiera pasar. Tener a Aurelian cerca ta
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