Las puertas de la mansión Wyndham se abrieron despacio. Mercy ya había visto la casa antes, así que no tendría por qué haberle parecido nueva. Pero ese día se veía distinta, viva.
Los autos formaban fila a lo largo de la entrada. El personal de seguridad estaba apostado en puntos estratégicos. Las fuentes funcionaban. Arreglos florales blancos y dorados decoraban la entrada con sutileza, pero con una grandeza inconfundible.
Aquello no era una cena familiar cualquiera. Aquello era una presentació