Los niños volvían a casa desde el colegio. Se veían cansados y lo único que Aurelian quería era llegar a casa y descansar.
Todavía tenía ganas de dormir un poco más.
Aurelian y Sebastian iban en la parte trasera del auto, mientras Elara iba sentada en silencio entre ambos. El amplio vehículo se deslizaba con suavidad por la calle, rodeado por los guardias en autos negros que los seguían de cerca.
Sebastian estaba ocupado jugando un videojuego en su tableta. Movía los dedos con destreza, concentr