Capítulo 204
A Gabriel se le tensó la mandíbula. Le brotaron gotas de sudor en la frente. Quería estirarse, enredarle los dedos en el cabello, atraerla hacia sí y besarla con hambre. Pero las ataduras lo mantenían firme y convertían su deseo en una tortura deliciosa. Cada movimiento de la cabeza de ella le provocaba oleadas de placer. La respiración le salía en jadeos entrecortados. La miraba hipnotizado; veía sus labios estirados alrededor de su miembro y sus ojos clavados en los suyos con una intensidad fe