Capítulo XXXIV...
Los días fueron pasando, el embarazo de Cassandra se notaba más y Cédric como todo orgulloso padre presumía a su familia, aunque claro la gente seguía hablando de la joven vampiresa y de su hija, los rumores no se disipaban por más que Cédric intentaba decir que Cassandra solo cometió un error y que Evolet es su hija, pero nada calmaba a los chismosos, cosa que hartaba a Cédric.
-¡Estoy harto! – golpeando la mesa y asustando a Evolet
-Papi…no grites – formando un adorable puchero
-Lo siento – a