Salvatore salió de la habitación de Amaranta acompañó al médico hasta la puerta.
— Doctor, mi esposa y yo estamos pasando un mal momento, ella no desea que la acompañe a su consulta,¿Me permitiría estar ahí sin que ella se entere?
— Por supuesto que sí, señor De la Rosa.
— Perfecto, ahí estaré.
El galeno se despidió y Salvatore volvió a su habitación, tomó su celular y llamó a Jisso.
Al día siguiente muy temprano antes de que Amaranta salga, salió él al hospital.
— Buenos días señorita, tengo c