El auto que llevó a la novia llegó a la iglesia, la gran alfombra roja llena de pétalos, esperaba ser paseada por la novia.
Salvatore llegó cerca de la iglesia salió corriendo para alcanzarla y nuevamente fue detenido por los guardaespaldas impenetrables.
— ¡Suelten me! Amaranta, tú no puedes casarte eres mi mujer, mi esposa, mi amor escúchame. — Trató de soltarse del agarre de los custodios, pero le fue imposible.
Ella dio una mirada sin emoción y expresión, pero si una sonrisa de satisfac