Sus palabras me hicieron palidecer. Escondí el rostro por un momento, sintiéndome avergonzada.
—¿Lo sabéis?- susurré.- ¿sabéis lo que representa?
—Sí, y si yo lo he notado también lo ha hecho nuestro señor. Su madre era nómada como ya os he dicho.
Eso causó que me tensara al instante. Me levanté del banco de mármol y me dirigí en su dirección.
—¿Eso creéis?
—Estoy convencido. No conviene que le provoquéis constantemente, vuestra osadía puede costados caro, mi Lady.
Su tono, que había sido tan r