Nada que temer:
Alessia:

Reposo recostada sobre el fuerte pecho de mi esposo, mientras ni otro esposo acaricia mi espalda, somnoliento.

Karman acaricia mis cabellos, y besa mi frente, con lentitud.

—¿Realmente me has perdonado?- murmura. Y su pecho vibra.

—Ya ves que sí.

—Pero yo te encadené. Y te forcé a pelear. Luego te forcé a ser mía, y por último te envié a morir.- protesta con voz entrecortada.- no merezco tu perdón, forastera. Sino tu odio.

—Lo sé. Sin embargo no podemos luchar contra lo que somos. Y comprendo por qué hiciste todo aquello. Me deseabas, pero no confiabas en mí. Y luego te pusiste ciego de celos. Al punto en que no aceptabas mis explicaciones.

El gruñe, mirando a asían con rencor, por sobre mi hombro.

—No me gusta esta situación. No me gusta tener que compartirte con …ese. Le querrás siempre más que a mí.

Sonrío complacida. Y acarició su musculoso pecho con mis dedos.

Con lentitud subiendo por su cuello , hasta rozar su rostro, marcado por las cicatrices de la guerra. L
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