Alessios:
Sentí el momento exacto en que la vida abandonó el cuerpo de mi hija y mi pecho se llenó de un dolor que parecía querer aplastarme.
Por doquier caían las víctimas de Zai y Mem, y había cadáveres calcinados por los poderes de Burya.
Preso de una ira ciega me voy sobre los enemigos. Descuartizandolos con mis fauces y destripandolos con mis garras.
¡Ya este combate no tiene como objetivo un rescate, ahora cobraremos venganza sobre los rebeldes!
Mi hija, mi heredera...ha muerto.
Umara:
L