CAPÍTULO 8
Lo vi.
BIANCA SINCLAIR
Cuando finalmente llegaron a casa, la familiaridad del lugar trajo una pequeña sensación de alivio. Pagaron al conductor y bajaron, el silencio de la zona envolviéndolos como una manta.
Dentro, dejaron la comida, el simple acto de desempacarla les dio una distracción momentánea.
—Me muero de hambre —dijo Ivy, forzando un tono ligero mientras abría uno de los recipientes.
—Igual —respondió Ana, aunque sus ojos seguían posados en su amiga.
Comenzaron a comer, el