Capítulo 27
—Ya, realmente necesito un descanso —pedí casi muerto mientras me dejaba caer en el suelo del cuadrilátero, mi entrenador soltó una carcajada y encogió un hombro.
—Ok, te dejaré descansar 5 minutos y luego vamos más fuerte —recalcó lanzándome una botella de agua, la cual recibí en el aire. Bebí el líquido con desesperación, estaba sediento, mi garganta seca anhelaba un poco de agua, al igual que mi cuerpo deshidratado por tanto sudor que liberaba al someterme a un entrenamiento tan