—¿Cómo es que estás de buen humor cuando tu hermana solo parecía querer comprar el templo como en una subasta? Una verdadera vergüenza, una completa vergüenza, sin duda…—Mi hermano sonrió con diversión ante las palabras enojadas de mi madre luego de decir “la pasamos muy bien” desde ese entonces ella no ha parado de quejarse y de mostrarse renuente a todo lo que ha sucedido
Mientras yo me encuentro un poco ansiosa, un poco llena de nervios, no sabía qué estaba ocurriendo, no sabía qué me pasaba