XXXIV. Sé que estás cuidándonos
Punto de Vista de la Secretaria Monroe:
Cuando sentí el fuerte estruendo y vi ese muñeco horrible y pesado que se precipitaba encima de nosotros, lo primero en que pensé fue en proteger como fuera a Mateo y lo segundo fue que si algo me ocurría aquí, quién cuidaría de este angelito.
Pero nada podía hacer para escapar, el golpe era eminente, así que me agaché protegiendo la cabeza de Mateo con mis manos entre mi pecho y esperando el terrible impacto que me iba a lesionar cien porciento con segur