Paula se rió con mucha picardía y dijo: —Aparte de esos parches medicinales, ¿no tienen nada más, como por ejemplo... condones?
Luna le lanzó una mirada fulminante. —No, si no me crees, ¡ven tú misma a ver!
—¿De verdad me dejarías bajar? Porque si lo hago, voy a revisar todo con detenimiento, ¿eh? — Paula no cedía ni un poco.
Luna ya no sabía realmente qué hacer con ella.
—De verdad, solo vinimos a buscar los parches medicinales. ¿Podrías por favor, dejar de imaginar cosas raras?
—¡Ay, mi e