Capítulo129
—Ana.

Cuando escuché que decía eso, finalmente abrí la puerta.

Esa noche llevaba un vestido amarillo, bastante sencillo y recatado.

Sin embargo, su belleza era tal que cualquier cosa que se pusiera le quedaba espectacular.

Me aparté un poco y le dije: —Pasa, por favor.

Ella entró caminando con sus tacones que retumbaban en el suelo.

De repente, la abracé por la espalda, listo para empezar a hacer el amor con ella.

—¡Espera!

—¿Qué pasa?

—Ya hemos tenido sexo muchas veces, pero todavía no sé cómo
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