—¿Te gustó lo que hicimos anoche? ¿Lo disfrutaste?
La mujer me preguntó mientras la abrazaba por la cintura.
—Por lo general, esas son preguntas que los hombres les hacen a las mujeres, no al revés, — respondí con una despreocupada sonrisa.
—¿Qué importa eso? Lo que puede hacer un hombre, también puede hacerlo una mujer, ¿no crees?
—Fíjate, yo ya traicioné a ese maldito, — continuó ella, con una sonrisa cargada de ironía.
—Te lo pregunto de nuevo, ¿lo disfrutaste si o no?
Lo afirmé, respondiend