Paula dijo: —Pues tú quédate a un lado, descansa un poco, que yo me encargaré de beber con Lucía.
Paula y mi cuñada tenían buena resistencia al alcohol, bebieron muchísimo.
Luna, sintiéndose un poco fuera de lugar por no participar, decidió unirse también.
Así, las tres se sumergieron en la bebida, cada vez más embriagadas, hasta que ya no había filtro para sus palabras.
Yo, mientras tanto, andaba ocupado como perro faldero, de un lado a otro cuidando de cada una.
Continuaron así hasta pasada