Pues sí, en un espacio tan reducido y nosotros tan cerca, era inevitable que se pensara en algo más.
—¿Óscar, ya terminaste? — preguntó mi cuñada.
La verdad es que ya había terminado de medir, pero no quería irme todavía.
Así que le respondí a propósito, —Todavía no.
De repente, mi cuñada tomó con sensualidad mi mano y dijo, —Mejor dejémoslo para después. Cuando regresemos esta noche, puedes tomarte tu tiempo para medir.
—¡Claro que sí!
Estaba muy emocionado, pensando que, una vez en casa, cuand