—Está bien, lo he entendido. Lo pensaré con calma —respondió Viviana con una actitud despreocupada, dejando claro que en realidad no le daba la menor importancia a las palabras de Maren.
La reacción de Viviana enseguida sacó de quicio a Maren, quien, totalmente irritada, exclamó:
—¡Eres una descarada! ¿Cómo puedes ser tan cínica?
Viviana soltó una breve carcajada, cargada de burla, y replicó con una calma enervante:
—Señorita Maren, sus palabras carecen por completo de fundamento. ¿En qué moment