Conduje orgulloso hasta la clínica.
Cuando me vieron llegar en el auto de Aquilino, todos comenzaron a bromear, diciendo que ahora me había convertido en su mano derecha.
En realidad, no me agradaba mucho esa percepción de mis compañeros. Si algún día decidía emprender por mi cuenta, ese tipo de imagen podría jugarme en contra.
—No me molesten —dije sonriendo:— Mi auto viejo, por más que lo hayan arreglado, sigue siendo una completa chatarra. Aquilino solo piensa que, como ahora represento la im