Kiros le respondió sin pensárselo dos veces.
—¡Para pelear siempre estoy listo! —dijo con un tono burlón:— Pero si se trata de analizar... ahí sí paso. Mi cabeza no es tan ágil como la tuya.
Solté una risita por debajo de cuerda.
La verdad es que Kiros y yo nos complementábamos bastante bien. Él tenía una fuerza impresionante, pero le faltaba moderación. Su mente no era precisamente la más aguda. Yo, en cambio, no era tan fuerte como él, pero mi cabeza funcionaba rápido y siempre encontraba una