Kiros sorprendido salió rápidamente detrás de ellos.
Mientras, le ordené al resto que retomaran sus labores. Poco a poco, todos regresaron a sus puestos, aunque no faltaban los rumores a escondidas sobre el asunto de Mario.
Un peso dominante se instaló en mi pecho.
Por su parte, Mario llevó a Emma a un lugar apartado.
Con un tono tranquilo pero decidido, le dijo:—A decir verdad me importas, y de verdad deseo que encuentres un buen camino. Pero lo que estás haciendo ahora es destruirte a ti mism